Fuimos por recomendación de otros viajeros y acertamos de lleno, llegamos y teníamos la reserva una hora antes y nos pudimos sentar sin problema, muertos de hambre después de haber visitado la torre eiffel, a pesar de tener gente esperando. El servicio muy cercano y la relación calidad precio, a pesar de estar pegado a la torre eiffel muy bien tambien. Un punto fuerte es que uno de los camareros habla español.
De Pippo on nous a envoyé à l’atelier Pippo alors que nous avions réservé depuis 3 semaines. Cadre ordinaire dans une boulangerie et table près des toilettes. Repas sans intérêt. Nous nous faisions une joie d’aller dans un restaurant italien. Grosse déception. Personnel pas attentif.